Como veníamos con los paladares Amavolos afrikanos para cenar en Porta Gayola, era fácil confundir la feria de San Isidro con el fun, fun, fun.

Los primeros en llegar nos colocamos al fondo. ¡Chin, chin, salud!

Tengo de contertulios a Toñi a la derecha, a Julia y a Rosi l de frente (un asiento más allá de ellas, sus esposos), también de frente, Alicia. A la izquierda, Ramiro, y más a la izquierda, Begoña… Y a lo largo de la mesa, el sonido poco a poco, incluso de los ausentes, se enreda en Emarabinis.

¡Chin, chin, por la música Kayra sillo le…!

Pronto el restaurante entona su ritmo: tin, tin, tin, las copas, chop, chop, las botellas descorchadas, los clap de los platos… Las conversaciones ya fluyen entre los ja, ja, ja de otra mesa grande y el murmuuuuullo de mesas pequeñas. Desgranamos miaus de gatos cariñosos, silbatos de guardias de tráfico haciéndonos soplar. Tomamos aire, inflamos el abdomen y soplamos largo: brrrrrbrrrrbrrr.

Cena 17 feb 2023 - 3

Camino de Córdoba paran A Rosi repetidas veces, la confunden con una etarra, pero a Alicia no le quita el apetito; despacito, come y come sin miedo a engordar, comemos todos.

Julia se derrite con su nieta de la ecografía. Toñi no deja de sonreír. ¿Salud, quién es, no le pongo cara? Ramiro, como un anfitrión atento, levanta su copa: salud. Salud, la reconozco cuando llega. Más allá de los contertulios, están las Anas, al menos tres, Consuelo, Silvia, Marina silenciada por el mar de fondo. Pilar, qué bien organizado, fun, fun, fun. También están… ¿?

Todavía no conozco todos los nombres, que me perdonen. Ah, y Xabana.

Posamos en las fotos de Consuelo con sonrisas de fiesta. Nada de villancicos, que ya es época de Famba Naye.

Los primeros en despedirnos salimos felices, con las bocas corales, redondas de:  Amavolovolovoló.

Hasta la próxima Con-Fusa, Coro.

Pura Simona de la Casa

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