Visión diferente de un concierto

Despertarse en domingo

Hoy me he despertado en vez de con música, cosa rara en esta casa, con algo que decían en la radio sobre la ley esa que dicen va a protegerme a mí y a mis congéneres.

Aunque no termino de entender cómo se puede proteger y querer a alguien más de lo que a mí me quieren aquí. ¡En fin! Cosas de estos humanos…

A ver, que recuerde el plan que tenemos para hoy… porque, aquí, en esta casa sieeeempre hay cosas que hacer, incluso los domingos, si no es ir al campo desde las 6 de la mañana, es prepararlo todo porque tenemos visita o, si no, salimos nosotros a pasar el día y comer fuera: no sólo a los labradores nos pirra la comida…

Y eso, contando con que no salgamos de viaje tooodo el fin de semana para hacer lo que llaman aquí turismo, que también significa levantarse como mínimo a las 6.

Ensayando en domingo

A lo que iba, casi todos los días en esta casa se madruga. Y se canta.

Y no es que se escuche música, que también, sino que conectan el trasto ese que llevan todo el día colgado al cuello, igual que yo llevo mi collar, e intentan imitar a los que están ahí dentro gritando a voz en cuello.

Y cuando es mi amita -o, como dicen en mi escuela de la FOPG, mi usuaria- la que hace esto, entonces me pone mi arnés de guía y mi collar de trabajo y yo tengo que obedecer la orden de “posición de coro” que, básicamente, consiste en estarme muy quieta a sus pies mientras ellas calientan haciendo escalas, dan palmas, braman, gorjean y hasta aúllan haciendo cocruchos y sirenas, poniendo una y otra vez la misma canción y moviéndose con la música en lo que ellas llaman “paso básico de góspel 1”, “paso básico de góspel 2”, danza africana, o lo que toque. ¡Cuidadito con pisarme!

Guadspel Aniversario Parroquia Mª Auxiliadora

¡HOY HAY CONCIERTO!

Pero es que hoy, además, mi amita me ha dado un súper cepillado al sol, más a fondo, si cabe que el que me da a diario, han abierto cajones y armarios y han sacado las camisetas del coro, camisas, pantalones, chalecos y hasta mi lazo para comprobar que todo está impecable, perfectamente planchado y listo para llevar, lo cual significa… ¡QUE HOY HAY CONCIERTO!

Así que, después de comer, se meten en el baño para, según ellas, “arreglarse” y, oye, da igual que desfile con todos mis juguetes provocándolas para que jueguen conmigo, que ellas, a lo suyo.

Eso sí, de repente les entran las prisas, y que si “Xabana, ven aquí y dame el pijama”, que si “ven aquí, que te pongo el collar para ir al parque…” 

Ana, Rosa y Xabana

Por fin se acuerdan de que yo también tengo que ir al baño… ¡En fin! Que tampoco es cuestión de aburriros con mis rutinas fisiológicas, aunque no estaría mal que os contara un día las tribulaciones que tiene que pasar mi amita cada vez que me lleva al baño, por el incivismo de algun@s dueñ@s de perr@s que no recogen los excrementos de sus mascotas, cosa que hasta ella recoge sin problemas.

¿Llevamos todo? ¡Nos vamos!

Mientras yo estoy en mi baño, me parece oler que llega Paloma, que es la encargada de ayudarnos a cargar en el coche los bártulos del coro para el concierto, y, aprovechando que todavía no estoy trabajando, me saluda con mucho cariño, y yo a ella.

¡Ah! Y mi documentación, que mi amita lleva siempre consigo, por si hay alguien que aún no sabe que los perros guía formamos una unidad con nuestro usuari@ y que tenemos acceso a prácticamente cualquier lugar público, salvo quirófanos, laboratorios y poco más.

La prueba de sonido

Esta vez el trayecto es corto porque actuamos en el 50 Aniversario de la Parroquia María Auxiliadora de Salesianos de nuestra ciudad.

Mientras aparcan, descargan y montan, mi amita y yo esperamos sentadas en un banco en la iglesia a que lo dispongan todo para la prueba de sonido charlando con Magda, Johana, Sandra… o quien quiera acercarse a nosotras a saludar, ya que para nosotras es más difícil saber quién va llegando y acercarnos. ¡Y empezamos!

¡Madre mía, cómo resuena la batería! Ahora entiendo por qué la percusión se utilizaba antaño en las guerras para infundir miedo en el adversario…

Un momento de relax antes del concierto

Terminada la prueba, nos vamos todos juntos a tomar algo para calmar los nervios, hidratar las gargantas e ir al baño, yo, incluida.

Hoy, por suerte, hace una tarde espléndida y se está tan a gustito en la terraza del bar, pero, de repente, les vuelven a entrar las prisas, y deciden que es hora de volver para cambiarse y ponerme mi lazo, que yo también soy un poco coqueta y quiero estar guapa en el concierto… ¡La hora de la verdad ya está aquí! ¡Qué nervios!

¡Al escenario!

Por fin llega el momento y nos aplauden mientras desfilamos hacia el altar y nos colocamos. ¡Ya estamos tod@s! ¡Empezamos!

Percibo cómo mi amita y el resto de l@s compañer@s del coro van perdiendo poco a poco los nervios, se van sintiendo cada vez más segur@s y, yo no entiendo de música, pero dicen que nosotros, los perros, somos como antenas receptoras de cómo se sienten los humanos, y tod@s los que hoy están aquí, cantando o escuchando, emiten una energía muy positiva. ¡Señal de que se lo están pasando pipa!

La verdad es que es divertido ver cómo se comportan estos humanos. Desde mi posición en el primer escalón del altar lo veo y observo todo, aquí, echada, con mis patitas cruzadas.

¡Cómo aplauden! ¿Puede que algunos de los aplausos vayan también dirigidos a mí? Por si acaso, como soy una perra muy bien educada, me siento para recibirlos.

Guadspel 50 años Parroquia María Auxiliadora de Salesianos

¡Hasta la próxima!

Bueno, pues parece que esto va terminando.

Se acerca un señor en representación de la Parroquia María Auxiliadora para entregarnos una placa en agradecimiento por el concierto.

Después son muchos otros los que vienen a saludar y a dar las gracias por este rato tan agradable que hemos compartido juntos.

Ahora sólo queda recogida, despedida y cierre… y yo creo que me he ganado muy merecidamente mi ración de pienso de esta noche.

Buenas noches y que la música os acompañe en vuestros sueños.

Guadspel Choir 12-03-2023

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